miércoles, 23 de enero de 2013

Reflexión Qué me pasa?

¿Qué fue lo que paso?
¿Qué fue lo que me paso?
¿Qué es lo que me está pasando?

No quiero dormir, tengo pesadillas.
No quiero dormir, porque cuando despierte, todo estará igual.

Tengo miedo, y no sé por qué.
Lloro, y no sé por qué.

Nadie me entiende, yo no me entiendo.
Aquel personaje que cree dentro de mí, tampoco me entiende.
Entonces ¿Quién me entiende?

Quiero llorar sin razón aparente.
Quiero llorar viendo el techo de mi habitación.
Quiero llorar viendo como continúan las vidas de las personas que quiero, sin mí.

Quiero morir, pero aun así quiero quedarme.
Quiero dormir para siempre.
Quiero dormir, y a la vez ver, como todos siguen sus vidas sin mí.

¿Qué significa un sollozo reprimido en la mitad de la mañana?
¿Qué significa esta sensación de soledad estando rodeada de tanta gente?

Quiero ser mi propia amiga.
Quiero decir la verdad sin importar nada.

¿Quién dice que mis sueños se van a cumplir?
Si lo que siempre sueño son pesadillas.

Ya estoy confundiendo los sueños con la realidad.
Las pesadillas con mi vida.

¿He decepcionado a gente por tener dudas de mi misma?
¿Acaso pienso en cada persona que me importa?
Sí, eso es, y yo no soy nada.

¿Me convierto en la noche en alguien distinta que a la de día?
Loca de día, depresiva de noche.
¿Eso soy?

¿Soy feliz?
¿Mi felicidad se forma a partir de la felicidad de otros?

¿Cuáles son las pequeñas alegrías que forman mi felicidad?
No lo sé.
Quisiera saberlo.

Quisiera saber porque me importa tanto la gente.
Quisiera saber porque me importa más la gente, que yo misma.
Quisiera saber tantas cosas…

¿Seré masoquista?
¿Sera que solo quiero llorar?
La única persona que me deprime, soy yo misma.

Me canse de escribir mi propia historia.
Quiero que alguien más lo haga.
¿Por qué demonios simplemente no puedo formar parte de un libro?
No quiero gastar más hojas que nadie va a leer.
No quiero gastar más tinta del feo color gris.

Hoy, no dormiré.
Porque no me importa mirarme al espejo mañana.
Porque no me importa ver a la lúgubre chica.
Porque no me importa ver mis ojos tristes, rojos y con ojeras abultadas.

Tal vez, solo tal vez, sea masoquista.
No dejare lastimaduras en mi cuerpo.
No hay dolor más grotesco que el dolor corporal.

¿O sí?
El dolor del alma.
Uno de los dolores más interesantes que hay.

Enviado por: Anónimo

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